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Los Claustros de la Catedral de Huesca

Sábado 22 de septiembre de 2012 por Antonio Naval

Explica la apariencia actual de los Claustros de la Catedral de Huesca a través de su evolucion desde los restos de la antigua mezquita.
Fue publicado en Diario del Alto Aragón, extraodinario del 10,agosto, 2012

Los Claustros de la Catedral de Huesca

A diferencia de lo que sucedió con otros monumentos de la ciudad, el claustro de la Catedral de Huesca nunca fue motivo de inspiración para algún artista. Carderera nos dejó una documento importantísimo que es la acuarela de la Sala de la Limosna, pero no debió experimentar ningún atractivo para recoger una imagen de los claustros donde aquella se encuentra.
En 1886 estaba en construcción la iglesia conocida como Parroquieta, levantada en el espacio interior o patio. Ese año Serafín Casas escribía “En estos días se está desmontando el terreno y haciéndose la explanación del antiguo fosal de este claustro, para levantar una espaciosa capilla destinada al servicio de la parroquia de la Catedral”. Esta obra se hizo a expensas del Obispo Honorio María Onaindía (1876-1886). Quizá debido a esta nueva incorporación escribió que el claustro estaba reducido “a menos de la mitad”. Da noticias de que la bóveda estaba “restaurada en parte, así como sus ventanales adornados con pintados vidrios, por el obispo de buena memoria D. Basilio Gil y Bueno” (1861-1870). Probablemente en relación con esta observación hay que entender a Monserrat de Bondía, que, escribiendo después, dijo “El ala nueva o gótica la componen siete elegantes arcadas, con más una que forma ángulo por el lado de la puerta principal, y otra que no hace muchos años se construyó”. Se entiende que la puerta principal es la que está cerca de la capilla del Santo Cristo. El resto de su testimonio no está claro. Por otra parte, la referencia de Serafín Casas nos permite deducir que, con antelación a la construcción de la Parroquieta, ya estaban cegados los ventanales del claustro gótico, del siglo XV.

Un importante documento para la historia de la Catedral, y de la ciudad de Huesca, es el Ceremonial que escribió el canónigo Novella, en 1786. Es la referencia de conexión con respecto a lo que escribió Diego de Aynsa. En tiempos de Novella el claustro estaba arruinado, y de ello se lamenta reprochando a sus mayores el descuido. En realidad piensa que había estado completo, como el ala conservada, la gótica, actualmente Sala de Arte Medieval del Museo. De su información se podría decir que los claustros fueron abandonados a su suerte en la primera mitad del siglo XVI. Lo deduce de la noticia según la cual, por entonces, fueron anuladas dos capillas, por estar descuidadas y en ruinas, que había en la parte del claustro que se conoce como románico. En aquella época los canónigos estaban más interesados en recrecer la nave central de la catedral, primero, y en montar el incomparable altar mayor, después.

Aynsa, con antelación todo lo que del claustro dice es “A un lado desta catedral Iglesia hay un tan anchuroso, cuanto antiguo claustro, lleno todo el de túmulos. Y epitafios de los cuales hay muchos que no se pueden leer”. Añade que el más antiguo es de 1162, fecha, por lo tanto, que indica que entonces algo había como claustro. “Luego, junto a ellos, (los dos retablos-capillas que menciona Novella) en el principio del claustro, donde está el capítulo antiguo de los canónigos, al contorno de una figura grabada de medio relieve, hay un rótulo que dice…” La figura es de la Virgen y se conserva. Tal como hace la descripción parece que el claustro comenzaba aquí. Es decir, que en el XVII no era circuito completo, aunque se pudiera recorrer el espacio cuadrilongo en torno a un patio-cementerio central.

El espacio llegado a nosotros, donde se proyectó construir un claustro, es irregular. Con toda probabilidad es el espacio de cuatro lados, así configurado por el patio de la antigua mequita (A. Naval en, Diario del Altoaragón, 10-agosto-1996;10-agosto-1997; 10-agosto, 2004)

Novella añade que cerraron un acceso desde la Plaza de la Catedral poniendo una puerta en 1639, donde hoy está la de entrada al Museo. Hasta entonces el paso pudo estar siempre libre, pero en visitas de los abusos que se cometían, el cabildo acordó cerrarlos.

Novella deduce que debido al abandono a que estaba sometido el claustro de la Catedral, los obispos usaron el tramo de lo que hoy es claustro gótico para llegar a su Palacio Episcopal, incluso con el coche de caballos. Era la principal entrada al Palacio que tenía malos accesos por otros lados (ANM en DA, 10-agosto-2003.). También dice que desde la plaza se accedía a los lagares del cabildo, y por el mismo sitio se llegaba al cementerio que estaba en el centro del claustro, donde hoy está la Parroquieta. Por el mismo acceso, no cerrado, se llegó durante siglos a la Sala de la Limosna donde diariamente se daba de comer a un número de pobres. La Sala de la limosna fue destinada a comedor de pobres desde 1302 (ANM en DA, 10-agosto-2005).

A partir del momento en que se puso una puerta, era abierta y cerrada cada día por el “azotaperros” que tenía su casa en el claustro románico. Así sucedió hasta tiempos del Obispo Lino. Entonces al oficial de la catedral se le llamaba “perrero”, por tener el encargo de preceder a las procesiones espantando a los perros, y echarlos cuando entraran en el recinto de la iglesia.

Consecuentemente, el aspecto del conjunto del claustro se debió mantener prácticamente igual hasta que fue inoportunamente construida la Parroquieta en el espacio central. Esta inoportunidad, no obstante, no justificaba que, una vez construída, se quisiera demoler, proyecto descabellado contra el que tuvimos que luchar hace quince años. El edificio que no debió construirse, está muy bien construido, era imprescindible para reubicar el Museo Diocesano, como quedó demostrado, y en caso de derribo hubiera ofrecido una deslavazada perspectiva en un espacio en el que, después, había que construir algo, al menos en el ala del norte.

Actualmente, al igual que durante siglos, el conjunto del llamado claustro está formado por lo que quedaba del claustro románico, recompuesto en 2003 e incorporado al Museo Diocesano, y el claustro gótico, que se intentó construir a principios del siglo XV, y que nunca se terminó, aunque así lo creyera Novella. También, por lo que parece que es obra del obispo Gil y Bueno, el tramo que une el claustro gótico con la logia renacentista del Obispo Juan de Aragón y con el claustro románico.

El claustro románico estuvo cubierto con pinturas murales que fueron arrancadas hacia 1949, y que intentamos reponer en su lugar de origen sin contar con una documentación que nos ofreciera una base consistente. (ANM en DA, 10-agosto-2002)

El tramo entre la sala de la Limosna y lo que queda del claustro románico, es de sumo interés, por su antigüedad e información arqueológica. En él hay un arco de herradura, por lo tanto de época árabe. Es el único arco en Huesca con estas características. Está en un tramo de tapiales que, por lo tanto, son de época árabe y medieval y probable resto del patio de la mezquita. El deterioro es alarmante y urge su salvación. Hubo proyecto y posibilidades de salvarlos e integrarlos en el claustro románico a partir de la inauguración de este, (2003), pero una mala gestión del obispo Sanz Montes, lo hizo imposible. La actuación es urgente, prioritaria y requiere sumo tacto para que no se pierdan y para integrarlos. El resultado final será extraño pero, hecho con tacto, no estará exento de atractivo y ofrecerá una enorme información de todos los tiempos.

El dibujo adjunto es una propuesta de reconstrucción solo en parte documentada, pero verosímil en el resto. Es lo que aparecería antes de construir la Parroquieta, y cuando los arcos estaban todavía sin cerrar. Del espacio central, que no en el centro de éste, formaría parte la embocadura de un enorme aljibe que desenterramos (2000), al acondicionar la Parroquieta para Sala de Renacimiento y Barroco (ANM en DA, 12-marzo-2000).

Consecuentemente, frente a la regularidad que suelen ofrecer los claustros góticos, monumentales, el de Huesca fue y es un espacio deslavazado e irregular, pero sobrecargado de información histórica. Visto desde el ángulo desde donde está hecho el dibujo al fondo se vería lo que quedaba del claustro románico. No hay noticias que permitan deducir como estaría protegido el tamo arqueológico, pero debió estar cubierto. En la parte que da a la plaza se construyó la logia de arcos que le dan personalidad, en el siglo XVII, y según Arco Garay, en sus tiempos (1924) habitaciones para los prebendados. (ANM en DA, 10-agosto-1999).

El entorno de la catedral de Huesca es un espacio que no tienen ninguna otra de las catedrales aragonesas, privilegiado por su amplitud, su historia, y las posibilidades. La catedral de Tarazona tiene un espectacular claustro, y lo tuvo, románico, la de Jaca. Afortunadamente lo conserva la de Roda de Isabena. El de Albarracín es más pequeño y más reciente. Siendo regular esta cerrado como lo estaría el de Huesca, completamente irregular. Las otras catedrales no tuvieron ni espacio para pensar en la construcción de un claustro.


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